Por: Andrés Vásconez Dávalos/ Gerente WorkingUp

Ya no se debe hablar del crowdfunding como una moda pasajera. El crowdfunding es el presente y el futuro de las finanzas participativas. Además, se ha vuelto una herramienta fundamental para emprendedores de todo el mundo para cristalizar sus proyectos. Ya hacia algunos años, plataformas internacionales como Kickstarter o Indiegogo lograban recaudar millones de dólares de levantamiento de fondos para sus proyectos postulantes. Hoy, los americanos usan las plataformas de crowdfunding como un centro comercial inmenso para adquirir productos innovadores.

Sin embargo, quiénes aportan dinero en una campaña de crowdfunding dejan de ser simples clientes, adquiriendo pertenencia hacia la empresa y el producto. Con el crowdfunding, ocurre un proceso de co-creación. Este proceso sirve también como validación para las empresas, arrojando datos acerca del interés del público para un proyecto específico. Un producto o proyecto que sea exitoso en una campaña de crowdfunding tendrá grandes probabilidades de ser exitoso una vez que salga al mundo real.

Pero ¿qué es el crowdfunding? El crowdfunding es la manera de recibir financiamiento para un proyecto a través de millones de personas alrededor del mundo que aportan dinero a través de una plataforma online.

Estos aportes pueden ser de distintas naturalezas, de donde también nacen los 3 principales tipos de crowdfunding:

  • Reward crowdfunding a través de compras adelantadas
  • Crowdfunding social a través de donaciones
  • Equity crowdfunding a través de inversiones

Por ahora, la mayor parte del pastel se lo ha comido el reward crowdfunding. La modalidad dentro de este tipo de plataformas es compartir un producto innovador para que clientes lo compren por adelantado con algún beneficio, descuento o recompensa. Este modelo ha movido más de 30 mil millones de dólares alrededor del mundo, y ha ayudado a emprendedores a empezar su empresa sin arriesgar su capital. En Ecuador, el crowdfunding ha avanzado de manera rápida gracias a plataformas como HazVaca (que incluso tiene la opción de crowdfunding para temas personales) o Catapultados que se ha posicionado más en temas artísticos.

Por otro lado, el equity crowdfunding está enfocado en la inversión colectiva de un proyecto o empresa. Este modelo de financiamiento colectivo todavía enfrenta grandes desafíos legales y logísticos para que logre despegar.

Sin embargo, existen problemáticas que no se pueden solucionar dentro del mercado (y me cuesta decir esto, siendo un libertario convencido). Para estas problemáticas, va ganando su lugar el crowdfunding social ( y socioambiental), basado en donaciones solidarias. Proyectos que fomentan el desarrollo de comunidades, recuperación y conservación ambiental, transparencia gubernamental, democracia… las posibilidades de iniciativas sociales son infinitas.

Justamente, para apoyar este tipo de iniciativas, GreenCrowds nace como el primer crowdfunding socioambiental del país. Propuesto por el Programa de Pequeñas Donaciones (PPD/PNUD), es GreenCrowds quién deberá llevar la posta en el país para ayudar a los emprendimientos sociales y organizaciones civiles a cumplir sus objetivos, resolviendo su principal problema: su manera de financiarse.

Los desafíos que tiene GreenCrowds en Ecuador son grandes. El primero se relaciona con los proyectos postulantes. Esta organización deberá encontrar proyectos fuertes, de gran trascendencia para postularse en su plataforma. Y más importante, los proyectos deberán ser claros al momento de decir al público para que necesitarán los fondos. Por esto, el crowdfunding social será también una gran manera de conectar a los proyectos con sus donantes, generando una relación transparente que revitalizará la confianza en las organizaciones sociales.  A través del crowdfunding, será más fácil responder la interrogante que actualmente se impone entre los posibles donantes y sus aportes efectivos: ¿Qué hacen las organizaciones sociales con nuestras donaciones? Mientras más información compartan los proyectos acerca de cómo se utilizarán sus aportes, existirá más confianza entre las personas, y así también, se incrementará el número de dinero donado.

Sin embargo, la cultura organizacional estática y tradicional de estas organizaciones nos lleva a preguntarnos: ¿estarán listas las instituciones sociales tradicionales para ajustarse a este tipo de modelo para financiarse? ¿o quedarán relegadas al pasado?

El otro gran reto que tendrá GreenCrowds es la de fomentar la cultura de crowdfunding en el país. Si bien es cierto, la responsabilidad de conseguir los fondos es de los mismos proyectos, GreenCrowds deberá trabajar muy duro en una campaña de información y promoción acerca de estos temas.

Por otro lado, ¿porqué pensar de manera local? Si bien los proyectos pueden ser nacionales, las inversiones pueden ser de cualquier parte del mundo. Y justamente es de esta forma que GreenCrowds deberá actuar: de manera local, pero pensando en un mercado de donantes internacional, donde existen personas que ya se han sumado al crowdfunding social (el crowdfunding para causas sociales ya ha levantado más de 5 mil millones de dólares alrededor del mundo1), y que están ávidos de donar fondos a causas sociales domiciliadas en países en vías de desarrollo.

De seguro, GreenCrowds será el gestor más importante al hablar de crowdfunding social en el país. Y de la misma manera, con la misma seguridad, sé que el país se ajustará a este modelo que responde a tantas problemáticas reales que no han sido solucionadas por el mercado.

Ecuador es de por sí un país colaborativo y participativo. Sin embargo, la acción colectiva no ha trascendido más allá de los medios tradicionales. Poco a poco las personas entenderán que es más fácil apoyar iniciativas sociales con la ayuda de la tecnología, a través de plataformas como GreenCrowds.

Bibliografía

Datos tomados de: https://blog.fundly.com/crowdfunding-statistics/

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